La Amalgama es el material metálico que antiguamente se utilizaba para realizar empastes dentales. A pesar de la polémica que todavía hoy genera su uso, legalmente en España la amalgama de mercurio está considerado un material aceptable para el uso que se le ha dado tradicionalmente, aunque existan pruebas de que puede ser tóxico.

Los empastes metálicos están constituidos por aproximadamente un 50% de mercurio, y este metal es nocivo para la salud; es por ello que valoramos el impacto que puede tener su presencia, para establecer los riesgos individuales, que puede generar su persistencia en la boca.

En este sentido utilizamos todos los medios para realizar los cambios de amalgama, cuando es necesario hacerlos, ayudando al organismo a minimizar la absorción del metal, corrigiendo el estrés oxidativo, y utilizando quelantes orgánicos, antes durante y después de este delicado proceso de remoción.

Una técnica segura; dirigida al aislamiento total del metal con la boca, asistida por un sistema de aspiración y purificación de los vapores que se generan, impidiendo así la inhalación por parte del paciente. En los casos que se decide sustituirlo por otro, conviene actuar con la máxima seguridad (protocolo de extracción de la International Academy of Oral Medicine & Toxicology ( IAOMT).

¿Qué pasa con los metales en la boca?

La combinación de diferentes metales en la boca (amalgamas, implantes, coronas y puentes y esqueléticos) en un medio acuoso-mineral, que es la saliva, produce un fenómeno llamado galvanismo el cual puede causar campos interferentes que alteren los estados de salud, tanto a nivel local como general.


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